(...Tanto creo en tí, tanto creo en tí...
...Sí es aceptable, a tu lado me quedaré por siempre...)
Rachel llamó a la mesa para revisar la tarea propuesta hace dos semanas y bajo la calida luz de las velas, que rodeaban todo el comedor, leyeron sus apuntes que sobrevolaban las hojas sueltas en cada una de sus manos.
Michael no necesitaba una orden para observar, el día completo, a su amada Anne, y ella por su parte rogaba al cielo que la noche tuviera más horas para comtemplarlo mientras dormía.
Daniel besó a Rachel en la frente, cerrando los ojos y tomando un profundo suspiro, sobre su piel posado, pensó que jamás la dejaría y ella lo abrazó por la cintura, agradeciendo a Dios que lo puso en su camino.
Rob se sentó al lado de Anne, tomando distancia de Sol, algo incómodo, arrugando los papeles, preguntándose si su compañera favorita tenía un pequeño torpedo con su nombre.
Sol dejó los papeles sobre la mesa, tapando su desordenada letra con el codo, entretanto apoyaba su cabeza en la mano, mirando, perpleja, la sutil luz de las velas y en su mente se repetía una y otra vez una de sus canciones favoritas, lamentablemente, recordando una frase dolorosa para el momento. Un tipo de suplica melodiosa. Perfecta para susurrar, aguantando las lágrimas, al hombre de su vida: Can't I get back my lonely life. Can't I get back my lonely life. Can't I get back my lonely life. Can't I get back my lonely life. Can't I get back my lonely life.
"Bueno - dijo Rachel - hoy es el día para que me demuestren cuanto han aprendido de sus compañeros. A todos se les dió al azar..."
"¡Cómo odio esa palabra!" protestó en silencio, ahogando su disco rayado, Sol.
"... el nombre de uno de sus compañeros. Con el fin de estudiarlos para que descubran esos detalles especiales, que no se ven con los ojos terriblemente abiertos", la directora miro cara a cara, uno por uno, a sus niños, a su familia y pedía por favor que todos hayan aprendido y conseguido lo que ella quería. Deseaba que se dieran cuenta que eran una familia.
"¿Anne? - preguntó con una gran sonrisa - serás la primera."
Anne sonrojada ocultó su cara inocente y se dispuso a leer, con las manos temblorosas y el papel que hacía borrosas sus palabras.
" Primero leeré y al final diré el nombre ¿si? - miro de reojo a Daniel, y este le guiñó un ojo en modo de aprobación - Bueno... comienzo. Es el mejor de los hombres que pueden habitar en la tierra, tiene una manera encantadora de ver las cosas que nos regala la vida y yo lo quiero de sobremanera. Lo que más amo de él, es pasar las noches en vela, mirando como sonríe en sus sueños. Me enseñó que el significado de la palabra amistad es más grande de lo que su nombre puede contener y que yo también puedo ser capaz de valorarlo si abro mi corazón y me quito la venda que llevó en mis ojos por heridas pasadas. Heridas que solo él ha sabido curar - tomó una bocanada de aire y luego de un suspiro, agregó - y yo lo amo. Es Michael"
Él, todo un galán, cruza con su brazo la mitad de la mesa, para llegar a la delicada mano de su amada y murmurarle: Yo, también, te amo.
Rachel, emocionada, unió su mano a las de Anne y Michael para bendecir su amor.
"Ahora... - dudó - Robert"
Sin dudas ni nerviosísmo alguno, arrugó sus notas y pensó que sría mejor llevarse por lo que tuviera en el corazón.
"Debo reconocer que la persona que está en este papel es la persona más compleja que he conocido en mi vida y que seguramente, no habría otra igual. Tiene mañas inexistentes, es una caja de pandora, indudablemente. Por las mañanas, no se levanta sin antes abrazar su almohadón para recordar su propio aroma y odia el espejo del tocador. Lo que más me llamó la atención es que en las comidas primero, separa todo por colores y luego comienza a comerselo, en el mismo orden. No mezcla liquido con alimentos solidos y le molesta que alguien se levante de la mesa si otro no ha terminado, o al revés, odia que alguien comience si no esán todos en la mesa. Ama los espacios propios, porque aunque es sociable debe tener siempre su lugar privado, y así como tiene el suyo, respeta el de los demás. Ama las películas de Disney, sobre todo Lilo y Stich, todavía llora con Brother bear, sueña con ser una caricatura y se sabe todas las canciones de los monos animados. En secretos, busca una de sus películas que esconde en una cajita, en el rincon de su closet, y se tira sobre la cama, abrazando su almohadón y la ve, mientras juega, por inercia, con un mechón de su pelo. A pesar de que tiene gustos que no van mucho con su sexualidad, como: ser buena en el Pool y ser adicta a su X-box; pienso que la hace ser atractiva. En los gustos culinarios, me impresiona que se coma el tomate con pepas y no le haga daño. Me llama la atención que se emocione con la melodía de mis canciones, a escondidas. Que tome todo lo que está al alcance de sus manos para olerlo. Que observe a la gente, demasiado, cuando esta en medio de ella. Que hable sola, cuando se mira al espejo. Que ame la lluvia, pero no el frío. Que escuche canciones de un tal Manuel García y Silvio Rodriguez, cuando se encierra en su pieza, para llorar después de una llamada o después de revisar su correo electrónico. Lo que más me gusta es su mirada risueña, su sencillez, el olor exquisito que emana de su cabello, de sus manos, de su piel. El color de sus ojos, poruqe no es cualquier marron, a la vez tiene un hilo de chocolate oscuro, como si los dos se fundieran en ese espacio tan pequeño de sus ojos profundos. Siempre hablan de su pelo, qu parece Italiano, que se ve seductor, yo encuentro que se ve enmarañado, chascón, pero atractivo. Un castigo para quien la mira, si llega a cortarselo. Se lava las manos seguido, eso me pone de nervios, como si tuviera un trastorno obsesivo-compulsivo, además de ver los vasos de vidrio impecable y no soy el único que se da cuenta de eso, porque Rachel no la manda a lavar la loza por lo mismo, porque se empeña en en quede impecable, se demora bajo el agua, más si tiene burbujas. Ama las pompás de jabón y su olor preferido es el de bebé. Pensé que tenía un hijo cuando ví su tocador lleno de toallitas húmedas, cotonitos, colonias; hasta su aerosol es de bebé, también sueña con tenerlo, poruqe hace pucheritos cuando los vé sonriendo. Odia a la gente sin sentido, sin sensibilidad, sin ser humano; le emputece la injusticia, le da impotencia que el humano no aproveche su poder mental para hacer cosas buenas y derroche la vida en estúpideces. Canta bonito, es melodiosa, me gusta su timbre, pero la he escuchado por suerte, porque se cohibe frente a los demás. Una vez la escuché cantar esta frase:Tanto creo en tí, tanto creo en tí; y dejenme decirlo, amé su acento español, es delicado, me dan ganas de acercarme a su boca y pedirle que lo repita solo para mí. Es boba en los temas de política, más aun aquí en un lugar que no es su país, también en la Historia. No acostumbra a ver las noticias, y del periódico solo lee la sección Artes y letras. Le embriaga la lectura, pero sus favoritas son las novelas clásicas, aunque tenemos harto en común, hemos leido los mismos libros y sé que entró en mi pieza una vez, porque armó el laberinto de mi libro y se le olvidó dejarlo como estaba, incompleto, además es la única que se emociona al oír el nombre Alex Stafford y le pondría a su hija como la protagonista del libro. En el amor es...
Sol rompió en llantos con sus ojos fijados en Rob. Él se detuvo en seco, sorprendido por la reacción de su compañera.
Quieres parar, por favor. ¿Qué quieres conseguir? - dijo Sol, entre balbuceos - Permiso - susurro sin aire, colmada por las lágrimas y salio corriendo de la casa.
Corría hacia el lago, maldiciendo la existencia de Robert. Agotada y desesperada por no entender cómo él podía fijarse en tantos detalles,que seguramente no hubieran cesado si no hubiera interrumpido la actividad. Pensaba en Mauricio, en su supuesto amor actual, en la impresión que Robert había descrito y paró a orillas de las aguas congeladas, en la pista inmaculada con su refulgiente blanco, mientras la lluvia caía mojando su cuerpo, formando parte de sus lágrimas, sumergiendolas en el fondo de la tierra.
En el comedor, todos quedaron sin habla, presenciando un acto que jamás pensaron vivir, que nunca descubrieron brillar frente a sus ojos. Las velas titilaban con la rafaga de viento que entro, desde la partida de Sol, conteniendo su aroma dulce: a bebé. Robert saturó sus pulmones con la fragancia, embelesado recordó como ella cerrada los ojos e hinchaba su pecho conteniendo las fragancias de la vida experimental, de la vida muerta, de la vida sublime, de la vida real; y no esperó a que alguien se atreviera a romper el hielo. Salió corriendo detrás de Sol para abrazarla, aunque fuera a la fuerza, y apaciguar su dolor sobre su pecho.
La vió inmovilizada a orillas de la playa, empapada completamente y pronunció su nombre, adolorido, odiandose por hacerla sufrir.
Caminó más despacio, cuando se aproximaba y en un intentó de alcanzar su mano, se quedó congelado, tal cual como las palabras de su persona favorita, lo habían sorprendido.
No te acerques - pronuncio con voz temblorosa y malvada, Sol - No quiero verte más. ¿Quién crees que eres? ¿Un dios? ¿Un ser superior para juzgarme? .
¿Sabes que no es eso lo que piensas? - respondió él, tratando de acercarce.
¡No!... ¡Imbécil! te dije que no te acercaras, no quiero que me toques, ni que me veas, ni me respires, ni nada de mí...
¿Por qué? - gritó molesto.
¿Por qué? ¿por qué ahora? ¿Qué insinuas? ¿Qué buscas? ¿Por qué ahora? ¡Dímelo! - exigía ella, con su pelo estropeado, las piernas temblorosas y los papeles, que hablaban de Robert, a su alrededor echos picadillos, coloreando el hielo azul, con la tinta de sus hojas.
¿Qué escribiste tú? - respondió Rob, señalando las notas arruinadas.
¿Qué importa? ¡Jamás te importó! - murmuró Sol, atacada de nuevo por los espasmos de su pena y el frío que se calaba en los huesos después de ahogar su ropa ligera - ¿Por qué ahora? - rogó, sintiendose humillada.
Porque... porque - Robert se dió cuenta de que no podía seguir esperando. Si el amor se volvería dolor, quería sentirlo ya de una vez... por siempre - porque... si me permites... permaneceré a tu lado por siempre. Porque aquí estoy llegando a la cima de mi vida, para caer derrotado y abatido en amor..., pero contigo. Porque... porque, me enseñaste a amar la lluvia, porque contigo a mi lado podría vivir sumergido en el invierno, en las calles blancas, en el frío horrible, pero si tu eres mi sol, Mí Sol, yo viviría amarrado a tí... por siempre... por eso. Porque... quería enamorarme de tí, pero ya es tarde para iniciar con esto ahora, porque estoy enamorado de tí desde que brillaste ante mí... Sol, ya no llores. No quiero saber que la vida te ha echo sufrir, quiero verte renacer, poruqe... tú... tú me hiciste renacer a mí...
Robert... - susurró Sol, con su alma alborotada, sin controlar las tibias lágrimas que avanzaban por sus mejillas entumecidas. Ahora era el momento que ella siempre espero, ahora era su vida desde cero, ahora despertaba de su sueño real para abrir los ojos en un mundo inigualable, en la felicidad total de su existencia.
Despertó de su transe anestesiante y se tiró a sus brazos para besarlo.
Te encontré... amor, te encontré - le susurro Rob en su oído, luego de besar su cuello.
Yo... yo... te amo Robert. Te amo - y lo besó nuevamente.
Michael no necesitaba una orden para observar, el día completo, a su amada Anne, y ella por su parte rogaba al cielo que la noche tuviera más horas para comtemplarlo mientras dormía.
Daniel besó a Rachel en la frente, cerrando los ojos y tomando un profundo suspiro, sobre su piel posado, pensó que jamás la dejaría y ella lo abrazó por la cintura, agradeciendo a Dios que lo puso en su camino.
Rob se sentó al lado de Anne, tomando distancia de Sol, algo incómodo, arrugando los papeles, preguntándose si su compañera favorita tenía un pequeño torpedo con su nombre.
Sol dejó los papeles sobre la mesa, tapando su desordenada letra con el codo, entretanto apoyaba su cabeza en la mano, mirando, perpleja, la sutil luz de las velas y en su mente se repetía una y otra vez una de sus canciones favoritas, lamentablemente, recordando una frase dolorosa para el momento. Un tipo de suplica melodiosa. Perfecta para susurrar, aguantando las lágrimas, al hombre de su vida: Can't I get back my lonely life. Can't I get back my lonely life. Can't I get back my lonely life. Can't I get back my lonely life. Can't I get back my lonely life.
"Bueno - dijo Rachel - hoy es el día para que me demuestren cuanto han aprendido de sus compañeros. A todos se les dió al azar..."
"¡Cómo odio esa palabra!" protestó en silencio, ahogando su disco rayado, Sol.
"... el nombre de uno de sus compañeros. Con el fin de estudiarlos para que descubran esos detalles especiales, que no se ven con los ojos terriblemente abiertos", la directora miro cara a cara, uno por uno, a sus niños, a su familia y pedía por favor que todos hayan aprendido y conseguido lo que ella quería. Deseaba que se dieran cuenta que eran una familia.
"¿Anne? - preguntó con una gran sonrisa - serás la primera."
Anne sonrojada ocultó su cara inocente y se dispuso a leer, con las manos temblorosas y el papel que hacía borrosas sus palabras.
" Primero leeré y al final diré el nombre ¿si? - miro de reojo a Daniel, y este le guiñó un ojo en modo de aprobación - Bueno... comienzo. Es el mejor de los hombres que pueden habitar en la tierra, tiene una manera encantadora de ver las cosas que nos regala la vida y yo lo quiero de sobremanera. Lo que más amo de él, es pasar las noches en vela, mirando como sonríe en sus sueños. Me enseñó que el significado de la palabra amistad es más grande de lo que su nombre puede contener y que yo también puedo ser capaz de valorarlo si abro mi corazón y me quito la venda que llevó en mis ojos por heridas pasadas. Heridas que solo él ha sabido curar - tomó una bocanada de aire y luego de un suspiro, agregó - y yo lo amo. Es Michael"
Él, todo un galán, cruza con su brazo la mitad de la mesa, para llegar a la delicada mano de su amada y murmurarle: Yo, también, te amo.
Rachel, emocionada, unió su mano a las de Anne y Michael para bendecir su amor.
"Ahora... - dudó - Robert"
Sin dudas ni nerviosísmo alguno, arrugó sus notas y pensó que sría mejor llevarse por lo que tuviera en el corazón.
"Debo reconocer que la persona que está en este papel es la persona más compleja que he conocido en mi vida y que seguramente, no habría otra igual. Tiene mañas inexistentes, es una caja de pandora, indudablemente. Por las mañanas, no se levanta sin antes abrazar su almohadón para recordar su propio aroma y odia el espejo del tocador. Lo que más me llamó la atención es que en las comidas primero, separa todo por colores y luego comienza a comerselo, en el mismo orden. No mezcla liquido con alimentos solidos y le molesta que alguien se levante de la mesa si otro no ha terminado, o al revés, odia que alguien comience si no esán todos en la mesa. Ama los espacios propios, porque aunque es sociable debe tener siempre su lugar privado, y así como tiene el suyo, respeta el de los demás. Ama las películas de Disney, sobre todo Lilo y Stich, todavía llora con Brother bear, sueña con ser una caricatura y se sabe todas las canciones de los monos animados. En secretos, busca una de sus películas que esconde en una cajita, en el rincon de su closet, y se tira sobre la cama, abrazando su almohadón y la ve, mientras juega, por inercia, con un mechón de su pelo. A pesar de que tiene gustos que no van mucho con su sexualidad, como: ser buena en el Pool y ser adicta a su X-box; pienso que la hace ser atractiva. En los gustos culinarios, me impresiona que se coma el tomate con pepas y no le haga daño. Me llama la atención que se emocione con la melodía de mis canciones, a escondidas. Que tome todo lo que está al alcance de sus manos para olerlo. Que observe a la gente, demasiado, cuando esta en medio de ella. Que hable sola, cuando se mira al espejo. Que ame la lluvia, pero no el frío. Que escuche canciones de un tal Manuel García y Silvio Rodriguez, cuando se encierra en su pieza, para llorar después de una llamada o después de revisar su correo electrónico. Lo que más me gusta es su mirada risueña, su sencillez, el olor exquisito que emana de su cabello, de sus manos, de su piel. El color de sus ojos, poruqe no es cualquier marron, a la vez tiene un hilo de chocolate oscuro, como si los dos se fundieran en ese espacio tan pequeño de sus ojos profundos. Siempre hablan de su pelo, qu parece Italiano, que se ve seductor, yo encuentro que se ve enmarañado, chascón, pero atractivo. Un castigo para quien la mira, si llega a cortarselo. Se lava las manos seguido, eso me pone de nervios, como si tuviera un trastorno obsesivo-compulsivo, además de ver los vasos de vidrio impecable y no soy el único que se da cuenta de eso, porque Rachel no la manda a lavar la loza por lo mismo, porque se empeña en en quede impecable, se demora bajo el agua, más si tiene burbujas. Ama las pompás de jabón y su olor preferido es el de bebé. Pensé que tenía un hijo cuando ví su tocador lleno de toallitas húmedas, cotonitos, colonias; hasta su aerosol es de bebé, también sueña con tenerlo, poruqe hace pucheritos cuando los vé sonriendo. Odia a la gente sin sentido, sin sensibilidad, sin ser humano; le emputece la injusticia, le da impotencia que el humano no aproveche su poder mental para hacer cosas buenas y derroche la vida en estúpideces. Canta bonito, es melodiosa, me gusta su timbre, pero la he escuchado por suerte, porque se cohibe frente a los demás. Una vez la escuché cantar esta frase:Tanto creo en tí, tanto creo en tí; y dejenme decirlo, amé su acento español, es delicado, me dan ganas de acercarme a su boca y pedirle que lo repita solo para mí. Es boba en los temas de política, más aun aquí en un lugar que no es su país, también en la Historia. No acostumbra a ver las noticias, y del periódico solo lee la sección Artes y letras. Le embriaga la lectura, pero sus favoritas son las novelas clásicas, aunque tenemos harto en común, hemos leido los mismos libros y sé que entró en mi pieza una vez, porque armó el laberinto de mi libro y se le olvidó dejarlo como estaba, incompleto, además es la única que se emociona al oír el nombre Alex Stafford y le pondría a su hija como la protagonista del libro. En el amor es...
Sol rompió en llantos con sus ojos fijados en Rob. Él se detuvo en seco, sorprendido por la reacción de su compañera.
Quieres parar, por favor. ¿Qué quieres conseguir? - dijo Sol, entre balbuceos - Permiso - susurro sin aire, colmada por las lágrimas y salio corriendo de la casa.
Corría hacia el lago, maldiciendo la existencia de Robert. Agotada y desesperada por no entender cómo él podía fijarse en tantos detalles,que seguramente no hubieran cesado si no hubiera interrumpido la actividad. Pensaba en Mauricio, en su supuesto amor actual, en la impresión que Robert había descrito y paró a orillas de las aguas congeladas, en la pista inmaculada con su refulgiente blanco, mientras la lluvia caía mojando su cuerpo, formando parte de sus lágrimas, sumergiendolas en el fondo de la tierra.
En el comedor, todos quedaron sin habla, presenciando un acto que jamás pensaron vivir, que nunca descubrieron brillar frente a sus ojos. Las velas titilaban con la rafaga de viento que entro, desde la partida de Sol, conteniendo su aroma dulce: a bebé. Robert saturó sus pulmones con la fragancia, embelesado recordó como ella cerrada los ojos e hinchaba su pecho conteniendo las fragancias de la vida experimental, de la vida muerta, de la vida sublime, de la vida real; y no esperó a que alguien se atreviera a romper el hielo. Salió corriendo detrás de Sol para abrazarla, aunque fuera a la fuerza, y apaciguar su dolor sobre su pecho.
La vió inmovilizada a orillas de la playa, empapada completamente y pronunció su nombre, adolorido, odiandose por hacerla sufrir.
Caminó más despacio, cuando se aproximaba y en un intentó de alcanzar su mano, se quedó congelado, tal cual como las palabras de su persona favorita, lo habían sorprendido.
No te acerques - pronuncio con voz temblorosa y malvada, Sol - No quiero verte más. ¿Quién crees que eres? ¿Un dios? ¿Un ser superior para juzgarme? .
¿Sabes que no es eso lo que piensas? - respondió él, tratando de acercarce.
¡No!... ¡Imbécil! te dije que no te acercaras, no quiero que me toques, ni que me veas, ni me respires, ni nada de mí...
¿Por qué? - gritó molesto.
¿Por qué? ¿por qué ahora? ¿Qué insinuas? ¿Qué buscas? ¿Por qué ahora? ¡Dímelo! - exigía ella, con su pelo estropeado, las piernas temblorosas y los papeles, que hablaban de Robert, a su alrededor echos picadillos, coloreando el hielo azul, con la tinta de sus hojas.
¿Qué escribiste tú? - respondió Rob, señalando las notas arruinadas.
¿Qué importa? ¡Jamás te importó! - murmuró Sol, atacada de nuevo por los espasmos de su pena y el frío que se calaba en los huesos después de ahogar su ropa ligera - ¿Por qué ahora? - rogó, sintiendose humillada.
Porque... porque - Robert se dió cuenta de que no podía seguir esperando. Si el amor se volvería dolor, quería sentirlo ya de una vez... por siempre - porque... si me permites... permaneceré a tu lado por siempre. Porque aquí estoy llegando a la cima de mi vida, para caer derrotado y abatido en amor..., pero contigo. Porque... porque, me enseñaste a amar la lluvia, porque contigo a mi lado podría vivir sumergido en el invierno, en las calles blancas, en el frío horrible, pero si tu eres mi sol, Mí Sol, yo viviría amarrado a tí... por siempre... por eso. Porque... quería enamorarme de tí, pero ya es tarde para iniciar con esto ahora, porque estoy enamorado de tí desde que brillaste ante mí... Sol, ya no llores. No quiero saber que la vida te ha echo sufrir, quiero verte renacer, poruqe... tú... tú me hiciste renacer a mí...
Robert... - susurró Sol, con su alma alborotada, sin controlar las tibias lágrimas que avanzaban por sus mejillas entumecidas. Ahora era el momento que ella siempre espero, ahora era su vida desde cero, ahora despertaba de su sueño real para abrir los ojos en un mundo inigualable, en la felicidad total de su existencia.
Despertó de su transe anestesiante y se tiró a sus brazos para besarlo.
Te encontré... amor, te encontré - le susurro Rob en su oído, luego de besar su cuello.
Yo... yo... te amo Robert. Te amo - y lo besó nuevamente.



