lunes 7 de septiembre de 2009

La lluvia trae siempre a nuestro héroe.


MusicPlaylist
Music Playlist at MixPod.com



(...Tanto creo en tí, tanto creo en tí...
...Sí es aceptable, a tu lado me quedaré por siempre...)



Rachel llamó a la mesa para revisar la tarea propuesta hace dos semanas y bajo la calida luz de las velas, que rodeaban todo el comedor, leyeron sus apuntes que sobrevolaban las hojas sueltas en cada una de sus manos.
Michael no necesitaba una orden para observar, el día completo, a su amada Anne, y ella por su parte rogaba al cielo que la noche tuviera más horas para comtemplarlo mientras dormía.
Daniel besó a Rachel en la frente, cerrando los ojos y tomando un profundo suspiro, sobre su piel posado, pensó que jamás la dejaría y ella lo abrazó por la cintura, agradeciendo a Dios que lo puso en su camino.
Rob se sentó al lado de Anne, tomando distancia de Sol, algo incómodo, arrugando los papeles, preguntándose si su compañera favorita tenía un pequeño torpedo con su nombre.
Sol dejó los papeles sobre la mesa, tapando su desordenada letra con el codo, entretanto apoyaba su cabeza en la mano, mirando, perpleja, la sutil luz de las velas y en su mente se repetía una y otra vez una de sus canciones favoritas, lamentablemente, recordando una frase dolorosa para el momento. Un tipo de suplica melodiosa. Perfecta para susurrar, aguantando las lágrimas, al hombre de su vida: Can't I get back my lonely life. Can't I get back my lonely life. Can't I get back my lonely life. Can't I get back my lonely life. Can't I get back my lonely life.
"Bueno - dijo Rachel - hoy es el día para que me demuestren cuanto han aprendido de sus compañeros. A todos se les dió al azar..."
"¡Cómo odio esa palabra!" protestó en silencio, ahogando su disco rayado, Sol.
"... el nombre de uno de sus compañeros. Con el fin de estudiarlos para que descubran esos detalles especiales, que no se ven con los ojos terriblemente abiertos", la directora miro cara a cara, uno por uno, a sus niños, a su familia y pedía por favor que todos hayan aprendido y conseguido lo que ella quería. Deseaba que se dieran cuenta que eran una familia.
"¿Anne? - preguntó con una gran sonrisa - serás la primera."
Anne sonrojada ocultó su cara inocente y se dispuso a leer, con las manos temblorosas y el papel que hacía borrosas sus palabras.
" Primero leeré y al final diré el nombre ¿si? - miro de reojo a Daniel, y este le guiñó un ojo en modo de aprobación - Bueno... comienzo. Es el mejor de los hombres que pueden habitar en la tierra, tiene una manera encantadora de ver las cosas que nos regala la vida y yo lo quiero de sobremanera. Lo que más amo de él, es pasar las noches en vela, mirando como sonríe en sus sueños. Me enseñó que el significado de la palabra amistad es más grande de lo que su nombre puede contener y que yo también puedo ser capaz de valorarlo si abro mi corazón y me quito la venda que llevó en mis ojos por heridas pasadas. Heridas que solo él ha sabido curar - tomó una bocanada de aire y luego de un suspiro, agregó - y yo lo amo. Es Michael"
Él, todo un galán, cruza con su brazo la mitad de la mesa, para llegar a la delicada mano de su amada y murmurarle: Yo, también, te amo.
Rachel, emocionada, unió su mano a las de Anne y Michael para bendecir su amor.
"Ahora... - dudó - Robert"
Sin dudas ni nerviosísmo alguno, arrugó sus notas y pensó que sría mejor llevarse por lo que tuviera en el corazón.
"Debo reconocer que la persona que está en este papel es la persona más compleja que he conocido en mi vida y que seguramente, no habría otra igual. Tiene mañas inexistentes, es una caja de pandora, indudablemente. Por las mañanas, no se levanta sin antes abrazar su almohadón para recordar su propio aroma y odia el espejo del tocador. Lo que más me llamó la atención es que en las comidas primero, separa todo por colores y luego comienza a comerselo, en el mismo orden. No mezcla liquido con alimentos solidos y le molesta que alguien se levante de la mesa si otro no ha terminado, o al revés, odia que alguien comience si no esán todos en la mesa. Ama los espacios propios, porque aunque es sociable debe tener siempre su lugar privado, y así como tiene el suyo, respeta el de los demás. Ama las películas de Disney, sobre todo Lilo y Stich, todavía llora con Brother bear, sueña con ser una caricatura y se sabe todas las canciones de los monos animados. En secretos, busca una de sus películas que esconde en una cajita, en el rincon de su closet, y se tira sobre la cama, abrazando su almohadón y la ve, mientras juega, por inercia, con un mechón de su pelo. A pesar de que tiene gustos que no van mucho con su sexualidad, como: ser buena en el Pool y ser adicta a su X-box; pienso que la hace ser atractiva. En los gustos culinarios, me impresiona que se coma el tomate con pepas y no le haga daño. Me llama la atención que se emocione con la melodía de mis canciones, a escondidas. Que tome todo lo que está al alcance de sus manos para olerlo. Que observe a la gente, demasiado, cuando esta en medio de ella. Que hable sola, cuando se mira al espejo. Que ame la lluvia, pero no el frío. Que escuche canciones de un tal Manuel García y Silvio Rodriguez, cuando se encierra en su pieza, para llorar después de una llamada o después de revisar su correo electrónico. Lo que más me gusta es su mirada risueña, su sencillez, el olor exquisito que emana de su cabello, de sus manos, de su piel. El color de sus ojos, poruqe no es cualquier marron, a la vez tiene un hilo de chocolate oscuro, como si los dos se fundieran en ese espacio tan pequeño de sus ojos profundos. Siempre hablan de su pelo, qu parece Italiano, que se ve seductor, yo encuentro que se ve enmarañado, chascón, pero atractivo. Un castigo para quien la mira, si llega a cortarselo. Se lava las manos seguido, eso me pone de nervios, como si tuviera un trastorno obsesivo-compulsivo, además de ver los vasos de vidrio impecable y no soy el único que se da cuenta de eso, porque Rachel no la manda a lavar la loza por lo mismo, porque se empeña en en quede impecable, se demora bajo el agua, más si tiene burbujas. Ama las pompás de jabón y su olor preferido es el de bebé. Pensé que tenía un hijo cuando ví su tocador lleno de toallitas húmedas, cotonitos, colonias; hasta su aerosol es de bebé, también sueña con tenerlo, poruqe hace pucheritos cuando los vé sonriendo. Odia a la gente sin sentido, sin sensibilidad, sin ser humano; le emputece la injusticia, le da impotencia que el humano no aproveche su poder mental para hacer cosas buenas y derroche la vida en estúpideces. Canta bonito, es melodiosa, me gusta su timbre, pero la he escuchado por suerte, porque se cohibe frente a los demás. Una vez la escuché cantar esta frase:Tanto creo en tí, tanto creo en tí; y dejenme decirlo, amé su acento español, es delicado, me dan ganas de acercarme a su boca y pedirle que lo repita solo para mí. Es boba en los temas de política, más aun aquí en un lugar que no es su país, también en la Historia. No acostumbra a ver las noticias, y del periódico solo lee la sección Artes y letras. Le embriaga la lectura, pero sus favoritas son las novelas clásicas, aunque tenemos harto en común, hemos leido los mismos libros y sé que entró en mi pieza una vez, porque armó el laberinto de mi libro y se le olvidó dejarlo como estaba, incompleto, además es la única que se emociona al oír el nombre Alex Stafford y le pondría a su hija como la protagonista del libro. En el amor es...
Sol rompió en llantos con sus ojos fijados en Rob. Él se detuvo en seco, sorprendido por la reacción de su compañera.
Quieres parar, por favor. ¿Qué quieres conseguir? - dijo Sol, entre balbuceos - Permiso - susurro sin aire, colmada por las lágrimas y salio corriendo de la casa.
Corría hacia el lago, maldiciendo la existencia de Robert. Agotada y desesperada por no entender cómo él podía fijarse en tantos detalles,que seguramente no hubieran cesado si no hubiera interrumpido la actividad. Pensaba en Mauricio, en su supuesto amor actual, en la impresión que Robert había descrito y paró a orillas de las aguas congeladas, en la pista inmaculada con su refulgiente blanco, mientras la lluvia caía mojando su cuerpo, formando parte de sus lágrimas, sumergiendolas en el fondo de la tierra.

En el comedor, todos quedaron sin habla, presenciando un acto que jamás pensaron vivir, que nunca descubrieron brillar frente a sus ojos. Las velas titilaban con la rafaga de viento que entro, desde la partida de Sol, conteniendo su aroma dulce: a bebé. Robert saturó sus pulmones con la fragancia, embelesado recordó como ella cerrada los ojos e hinchaba su pecho conteniendo las fragancias de la vida experimental, de la vida muerta, de la vida sublime, de la vida real; y no esperó a que alguien se atreviera a romper el hielo. Salió corriendo detrás de Sol para abrazarla, aunque fuera a la fuerza, y apaciguar su dolor sobre su pecho.
La vió inmovilizada a orillas de la playa, empapada completamente y pronunció su nombre, adolorido, odiandose por hacerla sufrir.
Caminó más despacio, cuando se aproximaba y en un intentó de alcanzar su mano, se quedó congelado, tal cual como las palabras de su persona favorita, lo habían sorprendido.
No te acerques - pronuncio con voz temblorosa y malvada, Sol - No quiero verte más. ¿Quién crees que eres? ¿Un dios? ¿Un ser superior para juzgarme? .
¿Sabes que no es eso lo que piensas? - respondió él, tratando de acercarce.
¡No!... ¡Imbécil! te dije que no te acercaras, no quiero que me toques, ni que me veas, ni me respires, ni nada de mí...
¿Por qué? - gritó molesto.
¿Por qué? ¿por qué ahora? ¿Qué insinuas? ¿Qué buscas? ¿Por qué ahora? ¡Dímelo! - exigía ella, con su pelo estropeado, las piernas temblorosas y los papeles, que hablaban de Robert, a su alrededor echos picadillos, coloreando el hielo azul, con la tinta de sus hojas.
¿Qué escribiste tú? - respondió Rob, señalando las notas arruinadas.
¿Qué importa? ¡Jamás te importó! - murmuró Sol, atacada de nuevo por los espasmos de su pena y el frío que se calaba en los huesos después de ahogar su ropa ligera - ¿Por qué ahora? - rogó, sintiendose humillada.
Porque... porque - Robert se dió cuenta de que no podía seguir esperando. Si el amor se volvería dolor, quería sentirlo ya de una vez... por siempre - porque... si me permites... permaneceré a tu lado por siempre. Porque aquí estoy llegando a la cima de mi vida, para caer derrotado y abatido en amor..., pero contigo. Porque... porque, me enseñaste a amar la lluvia, porque contigo a mi lado podría vivir sumergido en el invierno, en las calles blancas, en el frío horrible, pero si tu eres mi sol, Mí Sol, yo viviría amarrado a tí... por siempre... por eso. Porque... quería enamorarme de tí, pero ya es tarde para iniciar con esto ahora, porque estoy enamorado de tí desde que brillaste ante mí... Sol, ya no llores. No quiero saber que la vida te ha echo sufrir, quiero verte renacer, poruqe... tú... tú me hiciste renacer a mí...
Robert... - susurró Sol, con su alma alborotada, sin controlar las tibias lágrimas que avanzaban por sus mejillas entumecidas. Ahora era el momento que ella siempre espero, ahora era su vida desde cero, ahora despertaba de su sueño real para abrir los ojos en un mundo inigualable, en la felicidad total de su existencia.
Despertó de su transe anestesiante y se tiró a sus brazos para besarlo.
Te encontré... amor, te encontré - le susurro Rob en su oído, luego de besar su cuello.
Yo... yo... te amo Robert. Te amo - y lo besó nuevamente.



sábado 22 de agosto de 2009

§ & ®

Use somebody - Kings of Leon ♫

(...You know that I could use somebody
Someone like you!
I hope it's gonna make you notice
Someone like me!...)
♫ ♪ ♬ ♩


Y comienzo.
Corriendo.
Desperada.Avanzando lo más rápido que puedo para llegar. Para alcanzar mi objetivo, mientras las lágrimas escapan de mis ojos, inevitablemente, perdiéndose entre el viento que roza mis mejillas y se cala violentamente en mi pelo alocado al compás de las brisas. Dejando atrás mis penas, llorando por nada, por seguir hasta la meta. Olvidando mi mente soñadora, olvidando que una vez vi todo negativo. Mi meta repitiéndose en mis pensamientos, mientras mis piernas no dejan de correr, veloces, fulminantes, exasperadas. Tratando de calmar los temblores de mis rodillas para no caer. Respirando hondo para apaciguar el vértigo, el miedo de caer al suelo. Con la mirada en frente. Mi punto definido, hasta que aparezca. Dejando atrás los temores, el resquemor, centrándome en mi objetivo. Olvidando que pinté mi mundo de distintas formas con tal de poder dormir en las noches frías. Bendiciéndome mientras mi respiración se agita, soportando la punzada amarga en mi estómago. Quemando los días en que me odié, premiándome por la fuerza que tuve al querer seguir viviendo para llegar al final, para crecer como persona, para fortalecer mi parte más vulnerable. Vamos, digo animándome a seguir en esta carrera. Carrera con un participante, con un premio solo para mí, pero debo seguir corriendo para lograrlo, para tenerlo en mis manos, como el trofeo recompensador de esta ardua lucha. Cierro los ojos y continúo, recordando historias perfectas de libros que por horas me trasladaron a otra vida, a otro lugar, alabando al poeta, a mi latir. Olvidando mi poder mental, la certeza de conseguirlo (¿De qué servía saber que lo obtendría si no lo tenía a mi lado?). Arriesgándome a actuar de una vez por todas, sin ni si quiera detenerme a pensar en si hacía bien con estar corriendo para alcanzarlo.
Si me pertenecía, que fuera ¡Ahora ya!
El calor de mis músculos relajando cada extremidad de mi cuerpo, anestesiándolo, haciéndome olvidar el peso de los obstáculos, de lo larga que se hace la pista. Obligándome a tararear la melodía de mi canción favorita para hacer invisible a los metros que aun faltan. Los árboles perdiéndose entre la neblina. Mi campo visible reduciéndose, atacándome con el recelo de no encontrar nada más allá. Sintiendo la escarcha adherirse a mis pulmones, a mi garganta, a mis huesos, a mi falta de aire. Viendo como las oscuras nubes se transforman de a poco en inmaculado blanco, retratando perfectamente el resplandor maravilloso de los rayos de sol. Imaginando la dulce calidez en mi piel, la exquisita sensación que me provoca su nombre Sol, convirtiéndose en un metafórico sueño para mi nombre. Ahora inclinada se vuelve la pista, ayudándome con la agilidad, pero llenando mis cavilaciones de mareos y terror a un golpe duro si no consigo mantenerme de pie. Hasta que lo veo. Mi trofeo, mi futuro próximo a presente. Iluminado por la gracia de mi estrella favorita, el representante leal de mi existencia. Verlo hace que me apresure, mucho más y que lloré ahora con un motivo. Nada de penas, nada de melancolía ni angustia, sino de glorificación, de la inmensa emoción que llena a mi corazón. Sonrío, aplaudiéndome sola, sin necesitar de público que elogie mi logro. Solo yo. La única que sabe el costo de esta meta, de mi premio. Y al llegar me lanzo a sus brazos, hundo mi cara en su cuello para besarlo con vehemencia. Me sonríe con una alegría inédita, creada en el momento en que el sol llegó a su lado, se impuso entre las nubes con su extraordinaria belleza, alejando las lluvias tormentosas. Fulminando la larga espera. Escribiendo en sus cartas y canciones de amor el destinatario. Renaciendo en el momento en que me vio. El momento en el que supo que venía a por él, el momento en el que supe que él era mi desvelo preferido, mis ganas de vivir, de ser. Lo miro, adormeciendo mi cansancio, sumergiéndome en el celeste grisáceo de sus ojos. Fusionándome con su aroma, con su piel, con su exquisito tacto.
- Te amo
- Te amo

lunes 10 de agosto de 2009

Ignacia.

Vienna - the Fray ♫

(...There's really no way to reach her
'Cause She's already gone... )


Las cosas se mezclaban en mi cabeza, mareandome con sus confusiones.
Sol estaba con sus ojos llenos de lágrimas, que parecían vidrio brilloso, y todo su entorno se me volvía melancólico.
Yo, como muchas veces antes, no quería dejarme llevar por las cosas que sucedían a último momento, como la separación de mis padres, el ver postrada a mi hermana Sol en una camilla del hospital, calmar a mamá que lloraba por meses, descubrir a papá marcharse de casa con el dolor en la garganta sin poder tragárselo para darme alivio y sufrir en silencio como lo hacía mi hermana Retchel, que después de un tiempo no aguantó más y cayó en el camino de la vida con las rodillas ensangrentadas sin poder, esta vez, levantarse.
Ahora no podía seguir aliviando los golpes que me daba la vida y de todas maneras entendía que mi hermana marcharía para emprender una mejor vida, pero no quería aceptar que dentro de minutos ella estaría abordando un avión para alejarse de mi lado. No es que no me hiciera sentir orgullosa, era genial hablar con mis amigas y mencionarles que mi hermana de veinte años, viajaría a Londres para trabajar en lo que más ama en el mundo "el teatro" ... ( OhDios, el mismo que me enseño a amar a mí)... y quizás formaría un familia y me regalaría con los años un nuevo hogar, para conocer otra cultura y darme la oportunidad de tenr más facilidades con lo que me gustaba a mí... la música, pero no quería dejarla marchar.
Retchel, estaba al otro lado de mi madre, con su bonita figura y sus ojos felinos que constantemente parpadeaban rapidito para disolver las lágrimas, también para esconder la pena tras sus gruesas pestañas y suspirar disimuladamente, controlando la tristeza.
Mamá estaba frente a Sol, tomando con sus dos manos las de ella, pidiendole bajito que por favor no llorara, o sino ella derramaría las gotas cristalinas al mismo tiempo que Sol, pero con más fuerzas.
El momento se había hecho eterno, pero los segundos consumían las horas, haciendo que nuestros últimos minutos se difuminaran gradualmente. Sin pensarlo aferré mis dedos en su linda polera blanca y me acerqué a ella para abrazarla e imprgnarme con su aroma, así tendría su figura en mi mente cada vez que cierre los ojos.
- Nachi - susurro Sol, mientras se agachaba para abrazarme.
Yo la miré a los ojos, queriendo decirle que la amaba con todo mi corazón, pero algo me pasó que me quitó las palabras y solo me quedé ahí, frente a ella, con mi reflejo hermoso. Era yo igual que ella, pero sus ojos chocolate y sus cabellos de lino eran incomparables.
- Jamás dejaremos de vernos, ahora podemos vernos por camara, hablar por celular. te escribiré siemrpe que pueda y prometo llamarte todos los días, espero entiendas que si no puedo algun día marcar tu número, es poruqe estoy con trabajo... mucho trabajo, pero jamás te olvidaré ¿Ya? - murmuró en mi oído mientras me abrazaba.
Aproveché el momento, para besar su hombro y oler su exquisito aroma a bebé, reteniendola entre mis brazos y ella me tenía en sus brazos.
No pude olvidarme de lo mal que me sentía, hasta que mis lágrimas empaparon su piel calida y las imagenes y recuerdos de nosotras dos se repitieron en mi mente como una película.
Sol pintando su cara para hacerme reír. Cantando rock en el living enseñandome a cantar, con el palo del oscobillón como micrófono simulando un concierto. Sol tendida en la cama, invitándome a ver una pelicula de Disney, mientras abrazaba a su osito. Ella arreglándome para tomarme hermosas fotografías. Sol cocinando mi plato favorito, tortilla de tallarines con champiñones. Ella pintando conmigo. Ella gritándome enojada cuando la hacía rabiar. Ella fuera de quicio cuando no entendía lo que me repetía una y otra vez. Ella corriendo tras de mi por toda la casa para hacerme cosquillas. Ella enojada conmigo, cuando no le guardaba un secreto, aun así seguía confiando en mí. Ella bañandome en la tina. Ella contándome cuentos por las noches. Ella llorando a escondidas cuando me abrazaba. Ella enseñándome a defender lo que me pertenecía. Ella guiñándome un ojo cuando no quería comer más. Ella hablando con mamá para que me diera permiso. Ella enseñándome a hablar en ingles. Ella molestandome cuando le conté lo de mi primer beso. Ella molestandome cuando le conté de quién me gustaba. Ella contándome quien le gustaba. Ella contandome de su primer beso. Ella explicandome temas dificiles. Ella riendo conmigo. Ella llorando conmigo. Ella construyendo un mundo mágico... ella siendo todo para mi.
- No llores ¿Quieres? - dijo con su suave voz y su sonrisa guapa - no hagas que tu hermana llore también, quiero tener un lindo recuerdo de tí... - susurro secando las lágrimas de mis mejillas, luego con una risa naciendo en sus labios dijo - Cosquillas...
Reí, feliz. Viendo en su rostro como un brillo de luz hacía resplandecer su hermosa mirada. me besó las mejillas con devoción, repitiendome que me amaba a cada momento, después abrazó a mamá alargando la despedida, para luego abrazar a Retchel y ver como sus miradas se fundían en una confidencia hermosa que jamás se romperá. Suspiró frente a nosotras, tomando su cartera
- Gracias por todo... las amo - dijo por último, volteó y comenzó a caminar hacia los pasillos que la llevaban a su avión.
De nuevo empecé a llorar, llevándome mi mano hacia mi cuello, donde tenía puesta la cadenita que fue de ella por tanto tiempo, pero quería que la siguiera teniendo, solo recordaba su cara emocionada al verla y sabía que le pertenecía, además de ella tenía otras cosas que no eran material. Todo me recordaba a ella, así que no sería necesario un regalo para saber que la amaba con todo mi corazón.
Corrí para alcanzarla, pero ya iba a muchos metros de distancia
- Por favor dejeme pasr, se lo juroq ue vuelvo en seguida - le rogué a la señorita que regulaba el paso. Ella con una amable sonrisa me dio el paso
- Bueno, pero no tardes, que ya están por irse.
Corrí y corrí, hasta ver entre la gente su melena oscura y hermosa.
- ¡Sol! ¡Sol! - grité sin captar su atención - ¡Sol! ¡Sol! - logré que mirara.
- ¿Qué necesitas?
- Esto es tuyo - logré decir agitada.
- pero si es un regalo para tí...
- ¡hermana! - la interrumpí - sé lo mucho que amas esta cadenita, además te la regalo mamá cuando tenías trece años, te corresponde. Yo... yo te recuerdo con todo loque me rodea, poruqe me enseñaste a amar todo - sonreí.
Sol me abrazó llorando.
- Nachi, nunca cambies ¿ya? eres una gran persona y siemrpe ten en tu mente las cosa lindas que mamá te ha enseñado y te ha de enseñar, yo no quiero que seas la mejor, solo quiero que seas buena y feliz.
La besé y después la urgí para que se apresurara... quedándome en el mismo lugar hasta que su silueta se me hiz borrosa y desapareció entre la gente.

viernes 31 de julio de 2009

En mis manos



Enfurecida, apreté el acelerador obligando al gentío que se hiciera a un lado para escapar del lugar.
De camino a casa ni si quiera dudé en no bajar a comprar ropa, me dirigí sin detenimiento a mi casa, rezando para que Rachel estuviera ahí, pero recordé que estaba en su cita con Daniel y no podía interrumpirla.
Lloré, como siempre, por todo.
Miedosa y aburrida de todo lo que tenía.
De nuevo me sentía perdida en el vacío, bajo una tormenta que no paraba y no pararía jamás. Con mi bote en medio del océano, rezando para que la lluvia cesara y que el frío se disipara de una vez. El frío que odiaba, que congelaba cada partícula de mi, inmovilizando mi alma, porque el cuerpo ya estaba entregado a seguirse hundiendo.
Hundiendo dentro de mi propia vida.
Caer de la borda era lo único que me faltaba, porque no sabía nadar. Ahí tendría que darme por vencido y formar parte de las profundidades, al fin de todo.
Buscaba el sol, que un rayo me iluminara. Que me mostrara el camino a la superficie y cuando lo tuve en mis manos, su rostro apareció, claro y hermoso.
Perfecto.
Robert Wotton estiro su mano hacia la mía y me miro tiernamente, concentrando mi mirada hacia la suya.
- Take me, don’t leave me – susurró despacio y pronunciando cada palabra.
- ¡No! – grité descontrolada – ¡No! ¡No! ¡No! ¡No! ¡No!...
Me estacioné en el lugar, notando que estaba a solo tres cuadras de mi departamento y bajé para tomar aire. Caminé por la plazoleta de la calle, despejando mi mente, ocultando bajo mi capucha celeste las lágrimas y espasmos que se deslizaban por mi cuerpo.
Él no es real. Él no es real. Él no es real – repetí como una esquizofrénica, reprimiendo una dulce y chiflada risa.